Universidades en México |
|
Más Notas -
- Contáctanos
|
|
Técnicas de Estudio - Alumosonline.com
Estoy sentado, viendo cómo los docentes reparten esos temidos exámenes. Los segundos pasan lentamente. Algunas palabras salieron de mi birome. Faltan siete minutos para entregar. Alguien hace una pregunta en voz alta. Esas preguntas con respuesta incluida. Me convenzo de que se saben la vida, de que practican a la perfección las técnicas de estudio, y hacen la pregunta sólo para demostrarnos a nosotros, simples mortales, que somos inferiores en esa materia. Y con su pregunta empiezo a recordar algo del primer punto, y empiezo a escribir como desesperado. Las palabras son ilegibles, parece que estuviera hechizado. Mi lapicera se mueve como nunca. Una chispa de ilusión surge en mi mente, pensando que puedo llegar a aprobar. Sigo escribiendo. Sigo sonriendo como nunca... Todo perfecto, todo demasiado perfecto. Tenía que llegar esa palabra, esa maldita palabra para estropearlo todo... “¡¡¡ENTREGUEN!!!”. Intento anotar algo más, pero el profesor amenaza con irse, y sé que ese es mi final. Decadente, ¿no?. Seguro que les pasa a muchos de ustedes. Comienza el nuevo cuatrimestre. Me prometo a mí mismo que no voy a repetir
la escena antes descripta. Cómo estudiar: “Si tengo que leer 260
hojas para dentro de un mes, con leer 10 diarias, me quedaría un momento
para repasar antes del parcial”. Primer semana de clases. Es ya bastante tarde, y estoy viajando en colectivo a casa. Voy con la mente centrada en cumplir mi propia meta. Pero ya en mi cuarto, la cama aparece demasiada atractiva. Y me tiro a dormir. Total, es la primer semana. Hay que tomarse un tiempo para acostumbrarse a los horarios. Segunda semana. Llego a casa, y un capítulo de Halloween de Los Simpson’s, interrumpe mi visión de los libros de texto. Tercer semana. Llego, y cómo no ponerse a chatear con esa simpática
chica de España. Viernes a la noche. Ya sea ir al cine o a bailar, necesitamos olvidarnos de
ese maldito tema que nos molestó por cinco días seguidos. Sábado al Medio Día. Almorzamos tranquilos. Nos sentamos frente
al televisor, para finalmente enganchar alguna película de “Sábados
de Súper Acción”, o si somos tan afortunados de tener cable,
alguna otra película que hayamos visto cien veces para no tener que pensar.
Navegamos un rato por Internet, y sin que nos demos cuenta... “¡MIERDA!
¡Son las 19:30, y todavía no organicé nada! ¡Mi sábado
está perdido!”. Cosa que no es cierta, pero buen susto nos pegamos. Domingo a la mañana. Hace un tiempo que borré este momento de
mi vida. Ya sea con, o sin resaca de la noche anterior, no logro levantarme
antes de las 12:30, con suerte. Si hemos salido el día anterior... un
prolongado mate dominguero con facturas no se le niega a nadie. Parece una exageración, pero no lo es. Podemos cambiar alguna actividad. Por ejemplo, el domingo podemos ir a Palermo con amigos. Pero el tiempo en el fin de semana pasa como nunca. Y así como me fui de tema con el fin de semana, se nos pasan volando
las semanas de clase. Y sin darnos cuenta... ¡EN DOS DIAS ES EL PARCIAL! Día anterior al examen: Pido el día en el trabajo. Tengo 18 horas
para estudiar. Que con comida y otras tantas distracciones se hacen 6. Las aprovecho
leyendo una y otra vez el resumen. Finalmente llega el gran día. Me despierto 4:30 ¡¡¡AM!!! Pego una leída al resumen. Trato de leer los apuntes. Todo a los apurones. Y me digo cómo pueden dar tanto material para estudiar. Nadie tiene tiempo para leer tantas cosas. Empiezo a leer, salteando cada vez más. Leo los títulos, aun sabiendo que sólo me servirá para recordar en el examen que ese tema estaba ahí, y yo no lo leí de puro vago. Ya no hay más tiempo. Agarro todas las cosas (como si todavía tuviera tiempo de leerlo todo de nuevo), y me dirijo a la facultad, con la esperanza de encontrar un paro docente, una amenaza de derrumbe, o cualquier catástrofe que me dé unos días más. Se que eso sólo me haría repetir mi rutina, pero la esperanza es lo último que se pierde. Nada pasa. Llego y busco un asiento por el medio... Mis manos tiemblan como nunca. Mi cuello, totalmente contracturado. Mi espalda, sudorosa. No estoy esperando el resultado del test de embarazo de mi novia... Y ya todo cierra.
* Artículo de Efectivas Técnicas de Estudio por Tomás Meller
|
|