Abuso sexual
¿Qué es el abuso sexual?
El abuso sexual comprende cualquier forma de contacto
sexual con fuerza o intimidación, cuando la persona se
halle privada de razón o sentido, o sea menor de 12
años. Los actos en los que se puede manifestar el abuso
son muy variados, y pueden implicar desde tocamientos
obscenos hasta la penetración.
El abuso puede ser perpetrado por cualquier persona
independientemente de su sexo, pero con frecuencia
el perfil se aproxima al de un varón conocido de la
víctima. De hecho, la agresión por parte de un amigo,
compañero o pareja es el más frecuente entre la población
universitaria (de un 35 a un 70% de los casos).
¿Cómo afecta a la vida cotidiana?
La agresión sexual es una experiencia difícil, y como
tal se puede reaccionar ante ella de muchas formas.
Aunque cada persona y situación es única, las siguientes
son reacciones normales tras un asalto:
· Shock emocional: “Me siento tan abatida. ¿Por qué
estoy tan tranquila? ¿Por qué no puedo llorar?”
· Incredulidad: “¿Esto ha pasado realmente? ¿Por qué
a mí?”
· Vergüenza: “¿Qué pensará la gente? No puedo
decírselo a mi familia o a mis amigos.”
· Asco: “Me siento tan sucia, hay algo extraño dentro
de mí. Necesito lavarme las manos y ducharme todo
el tiempo.”
· Depresión: “Me siento tan desvalida. Tal vez estaría
mejor muerta.”
· Ineficacia: “¿Retomaré el control de mi vida en algún
momento?“
· Desorientación: “No sé realmente qué día es hoy, o
a qué clase tengo que ir. Soy incapaz de recordar mis
compromisos.”
· Reexperimentación: “Sigo pensando en lo sucedido.
Aún lo revivo. Veo su cara todo el tiempo.”
· Negación: “Aquello no fue realmente una violación.”
· Miedo: “Estoy asustada de todo. ¿Y si me he quedado
embarazada? ¿Y si me ha contagiado de alguna
enfermedad? No puedo dormir porque tengo pesadillas.
Tengo miedo de ir fuera, de quedarme sola...”
· Ansiedad: “Sufro ataques de pánico. ¡No puedo
respirar! No puedo dejar de moverme. Soy incapaz de
quedarme quieta en clase.”
· Odio: “¡Desearía que la persona que me atacó
estuviera muerta!”
· Tensión o malestar corporal: “Con frecuencia me
duele la cabeza, el estómago, la espalda... Me siento
nerviosa y no tengo ganas de comer.”
· Culpabilidad: “Me siento como si hubiese sido mi
error, quizá hiciera algo para que esto pasara.”
¿Qué puedo hacer en caso de sufrir una agresión sexual?
Si acabas de ser víctima de un acto de abuso sexual
· Resguárdate en un sitio seguro.
· Contacta con alguien que pueda ayudarte: un familiar,
un amigo, la policía (091)...
· No te duches, no te cambies de ropa ni bebas o
comas. Eso puede destruir pruebas físicas importantes
si decides denunciar al agresor.
· Pide atención médica. Puedes tener heridas ocultas
y además los médicos te ayudarán a prevenir la
posibilidad de quedarte embarazada o de contraer
enfermedades infecciosas.
· Escribe todo cuanto recuerdes sobre lo sucedido,
con todos los detalles posibles. Esto puede ayudar a
tu propio proceso de recuperación y en cualquier
acción legal que decidas emprender.
Estrategias para afrontar la vida tras la agresión
· Obtén apoyo de amigos y familiares. Trata de
identificar aquella gente en la que puedes confiar para
compartir tus sentimientos y reafirmar tus avances en
el proceso de afrontamiento.
· Habla sobre la agresión y expresa tus sentimientos.
Escoge el momento, lugar y compañía con la que
hablar de lo sucedido.
· Utiliza técnicas de relajación. Puedes probar con
ejercicio físico como el footing, aeróbic... o técnicas de
relajación como el yoga, masajes, baños calientes...
· Mantén una dieta equilibrada y respeta tu ciclo de
sueño tanto como sea posible. Evita abusar de estimulantes
como la cafeína o la nicotina.
· Descubre tu lado creativo. El juego y la creatividad
son importantes para afrontar los malos momentos.
· Tómate pequeños respiros. Date la posibilidad de
tomar momentos para reflexionar y relajarte, especialmente
cuando te sientas estresada o insegura.
· Trata de leer. La lectura puede ser una actividad
relajante.
· Considera la posibilidad de escribir un diario como
forma de expresar pensamientos y sentimientos.
· Libera parte del daño y el sentimiento de odio de
formas saludables: escribe una carta a tu agresor
contándole cómo te sientes sobre lo acontecido. Siempre
puedes mandar la carta o no.
· Abraza a aquellos que amas. El abrazo hace que
nuestro cuerpo libere de forma natural analgésicos
contra el dolor.
· Recuerda que estás segura, incluso si sientes lo
contrario. La agresión ya pasó. Puede que pienses que
el malestar va a durar toda la vida, pero con el tiempo
te sentirás mejor.
* Artículo de Abuso sexual por ugr
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